Aprende a tomar decisiones eficientemente con los consejos de la psicóloga María Mercedes Armas. Identifica factores que influyen en tus elecciones y sigue pasos prácticos para tomar decisiones informadas y efectivas en tu vida.
Por María Mercedes Armas (Psicóloga)

Vivimos de decisión en decisión y la gran mayoría las tomamos de manera automática o
impulsiva, esto nos ahorra tiempo; sin embargo, es conveniente revisar cómo tomamos
nuestras decisiones porque, a veces, llegamos a un lugar donde no queríamos estar.
- ¿Te arrepientes de alguna decisión que hayas tomado?
- ¿Te sientes feliz con alguna decisión reciente?
- ¿Le das importancia a tus decisiones?
Muchas veces no reconocemos la importancia y trascendencia que tienen las decisiones que
tomamos. Ellas van marcando un rumbo. Tomar decisiones implica asumir la responsabilidad y
tiene que ver con el nivel de respeto que tienes hacia ti misma(o). Cuando tenemos un
resultado no deseado en la vida, tal vez nos cuesta identificar cuáles fueron las primeras
decisiones que tomamos para llegar a ese punto. Es un buen ejercicio seguirle la pista a los
resultados que tienes, tanto positivos como negativos, hasta descubrir las decisiones que te
llevaron hasta donde estás.
No hay decisiones pequeñas, todas afectan. Es muy útil aprender acerca del proceso
decisional. Si te está costando tomar alguna decisión o las tomas de manera rápida y sin
mucho análisis, puede que esta manera de hacerlo te haya generado problemas a nivel
personal o laboral, ya que las decisiones que tomamos involucran a otras personas.
Los factores que inciden.
Los factores externos nos presionan para acelerar o retrasar una decisión: los lapsos de
tiempo, la influencia y expectativas de otras personas, el factor financiero, los obstáculos de
diversa índole o las oportunidades que surgen en nuestro entorno. A nivel interno tenemos
características personales que pueden acelerar o retrasar las decisiones como son: la ansiedad,
el miedo, diversos tipos de necesidades emocionales y personales que nos urgen a decidir;
rasgos como la impaciencia o, por el contrario, ser excesivamente cautelosos, analizar en
exceso, la desconfianza, la impulsividad o el temor de afectar negativamente a otras personas.
A la hora de tomar decisiones se manifiestan nuestros rasgos de carácter y la manera como
afrontamos las situaciones, la flexibilidad o rigidez, la tolerancia a la incertidumbre y el nivel de
riesgo que estamos dispuestos a asumir. Te sugiero hacer la revisión de los factores externos e
internos que están influyendo alguna decisión a tomar. Esto te será sumamente útil para
aclarar y finalmente accionar tu decisión.
Aquí te propongo algunos pasos para la toma de decisiones eficientemente: - Identificar la situación a resolver. Parece obvio pero tenemos que tener claro cuál es
el problema que queremos resolver con la decisión. Para ello hay que analizar el
contexto, objetivos, tiempo disponible, recursos, etc. - Recabar información relevante y necesaria para poder decidir. Es necesario que nos
informemos para tener los elementos suficientes para tomar la decisión. Nunca
podremos recabar toda la información existente, pero si la más relevante y también
depende del tiempo que disponemos para decidir. Identificar, analizar y comparar las
alternativas o propuestas de solución.
- Al conseguir información vamos a concentrarnos con diversas opciones que tendremos
que analizar y comparar entre sí a ver cuál es la más conveniente desde todo punto de
vista. Valorar previamente los puntos fuertes y débiles de cada alternativa para ver
su conveniencia y viabilidad. De nada nos sirve conseguir una opción genial si no es
viable. Necesitamos ser muy realistas y claros al evaluar las opciones. - Seleccionar una alternativa. Con todo lo anterior ya revisado, al fin vamos a escoger
una de las alternativas existentes. - Es importante llevar la decisión a la acción en el tiempo adecuado. Decidir es actuar.
Mientras no llevemos a la acción la decisión tomada no hacemos nada. - Hacer seguimiento de la decisión, observando cómo va resultando y, de ser necesario,
hacer ajustes. Los eventos humanos no son automáticos ni predecibles exactamente;
para cerciorarnos de que la decisión fue la correcta, necesitamos monitorear cómo va
avanzando y, de ser necesario, hacer ajustes o desistir de esa decisión y pensar en otra
opción. También hay que darle el tiempo prudencial para observar los resultados.
Evaluar los resultados, verificando si se cumplieron las expectativas y se lograron los
objetivos (nivel de satisfacción). Finalmente podemos saber si tomamos una decisión
satisfactoria o no al cierre del proceso.
