Por María Mercedes Armas (Psicóloga)

La cotidianidad y normalización del uso indiscriminado de los dispositivos digitales por parte de todos en la familia, profundizado por el efecto de la pandemia del COVIC 19 y su respectivo aislamiento, está disparando alertas en distintos ámbitos de la salud en las diversas etapas de la vida. En esta serie de publicaciones, estaremos hablando de las opiniones de expertos y de resultados de trabajos de investigación que abordan el tema, que está resultando bastante complejo y de severas consecuencias para muchos.
Mientras que, en tiempo de pandemia, el uso de los dispositivos tuvo gran utilidad para responder a diversas necesidades; a más de tres años del evento, se ha ido revelando un impacto muy negativo y, en algunos casos, irreversible. A nivel general, podemos mencionar algunos efectos negativos del uso inadecuado y por largos períodos de exposición a las pantallas con todo lo que, potencialmente, cada uno conlleva:
- Profundización del sedentarismo.
- Afectación de la postura corporal.
- Consumo de contenidos riesgosos.
- Aislamiento social.
- Aumento de los Trastornos del sueño.
Como en todo, los factores de riesgo se acentúan para los más vulnerables; de allí que comenzaremos el recorrido por las etapas iniciales de la vida.

¿Qué dicen los expertos y los estudios acerca de los efectos del uso indiscriminado de los dispositivos digitales en los más pequeños?
Al hacer un recorrido en la web, por artículos de especialistas y reseñas de estudios realizados, se encuentra que, básicamente, las alertas se encienden en dos áreas específicas del desarrollo infantil: a nivel cognitivo y a nivel emocional-social; partiendo del hecho de que los primeros 5 años de vida son determinantes para el desarrollo, tanto estructural como funcional, de los niños, el cual va a depender de las oportunidades que tenga para ejercitar habilidades cognitivas, de comunicación, interpersonales y motoras.
La tendencia a nivel de especialistas, tales como Neuropsicologos y Neuropediatras, es a restringir el uso de dispositivos, recomendando que no sean usados antes de los 6 años; debido a que el uso excesivo e inadecuado de dispositivos a una edad cada vez más temprana, se ha asociado a los siguientes efectos:
En cuanto al impacto en el desarrollo cognitivo, entre otros:
- Dificultades en las funciones atención y concentración, lo cual afecta su desempeño en el ámbito escolar y otras actividades.
- Retraso en el desarrollo del lenguaje por la disminución de la interacción verbal, tanto a nivel de expresión como de comprensión.
- Disminución del estímulo afectivo cara a cara requerido para el desarrollo de su cerebro.
- Dificultades para procesar e integrar adecuadamente la avalancha de estimulación sensorial (visual y auditiva) que proporcionan los dispositivos, lo cual afecta su proceso de adaptación al entorno educativo.
- La sobreexposición a la tecnología está asociada con déficit de atención y de funciones ejecutivas, alteraciones cognitivas, mayor impulsividad y menor capacidad de autocontrol.
En cuanto al impacto en el desarrollo emocional y social, entre otros:
- Retraso en el desarrollo de habilidades sociales debido a la disminución en las interacciones sociales cara a cara.
- Desarrollo de conductas de dependencia y adicción hacia los dispositivos.
- No permite el desarrollo de la tolerancia a la frustración, la cual es requerida para el adecuado desarrollo psico emocional de las personas.
Con base a esto, algunas de las pautas por parte de especialistas son:
- Nada de pantallas antes de los 6 años.
- A partir de los 6 años, como máximo una hora diaria.
- Eliminar el uso de pantallas a la hora de dormir, comer, en reuniones sociales, antes de ir al colegio y a la hora de tareas (a menos que lo necesite usar).
- Vigilar el acceso a contenidos inadecuados y riesgosos.
- Darle prioridad a otras actividades recreativas, que impliquen el desarrollo de habilidades físicas, artísticas y sociales, antes que el uso de los dispositivos.
Si ya tenemos niños que están haciendo uso indiscriminado de los dispositivos, es el momento de prevenir males mayores y comenzar a reducir y limitar su acceso por el bien de su salud y desarrollo integral. Como padres y madres, es nuestra responsabilidad fomentar el uso adecuado, equilibrado y saludable de los recursos tecnológicos; dándole prioridad a las actividades que garanticen el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de los niños; así como la protección de su salud mental y emocional; lo cual, en gran parte, va a depender del ejemplo que demos en este sentido.

El uso de la tecnología en el ámbito educativo también tiene algunas especificaciones a tomar en cuenta.
A continuación se exponen algunos de los motivos por los cuales los expertos en Neuropediatria y salud cognitiva, desestiman el uso de la tecnología excesiva y priorizan el uso de las estrategias de enseñanza tradicional; proponiendo que dicha tecnología sea utilizada de manera complementaria.
- Plantean que la mayoría de las actividades en pantalla carecen de la profundidad necesaria para el desarrollo de habilidades. En el aspecto mecánico se reduce a la experiencia visual y al uso del cursor que difiere ampliamente del proceso que implica el aprendizaje, el cual requiere la compleja sinergia entre la mano, el lápiz y la idea. Escuchar, razonar, debatir, buscar, seleccionar, comprender y expresar, son procesos inherentes al aprendizaje; los cuales son fundamentales para la adquisición habilidades, especialmente en matemáticas y lengua, básicos para adquirir el conocimiento.
- Afecta el desarrollo neurológico. La infancia y la adolescencia son etapas determinantes en el desarrollo del cerebro. Diversas investigaciones en el área de Neuropediatria revelan los efectos negativos de la exposición excesiva a las pantallas para el desarrollo neurológico de los niños, afectando la atención, la conducta y las funciones ejecutivas; en especial en niños con dificultades de atención y otras necesidades especiales, lo cual puede ser perjudicial para su aprendizaje y adaptación académica.
- Se pierde el poder del lenguaje como elemento vinculante dentro del proceso enseñanza aprendizaje. Como seres sociales, la comunicación y la comprensión significativa del mundo se realiza a través del lenguaje compartido y transmitido a través de la palabra, tanto verbal como escrita, mediante historias y enseñanzas, saberes y experiencias humanas. Poseemos una programación genética a nivel de nuestro cerebro para interactuar de esta forma y no solo de manera mecánica, repetitiva y carente de los vínculos y significados profundos que se realiza frente a una pantalla.
Otro aspecto a considerar es la importancia de la escritura a mano en el proceso de aprendizaje por las ventajas que aporta al permitir el desarrollo de habilidades esenciales.

- Ventajas de la escritura manual con respecto al uso de teclados:
– Desarrollo de la coordinación de los ojos con la mano y otras áreas del cerebro que permiten procesar la información: comprender e identificar la información importante, jerarquizarla y sintetizarla.
– Facilita obtener una ortografía correcta, basada en el propio conocimiento y no en el corrector digital.
– Facilita una mayor fluidez de las ideas, favorece la concentración y la memoria, mejora la comprensión lectora.
– Implica el uso de capacidades neuronales más complejas, basadas en unidades de sentido (palabras y frases) que activan diferentes áreas de cerebro, ejercitando y fortaleciendo dichas capacidades; a diferencia del uso del teclado, la escritura a mano implica el uso de las áreas visual, verbal, gráfica y el área que integra estas 3 áreas cerebrales.
– La caligrafía manual, como proceso, es un factor protector de la salud cognitiva.
En un mundo cada vez más digitalizado, es importante revisar a cabalidad los pros y contras del uso de las pantallas y su uso a nivel tanto recreativo como educativo, con el objetivo de establecer un equilibrio en el uso de estas herramientas y para prevenir los efectos negativos en particular hacia los niños y adolescentes que son más vulnerables debido a su proceso de desarrollo tanto neurológico como emocional, mental y social.
La premisa del mundo digital es el valor de la rapidez, la comodidad y la accesibilidad desde el punto de vista económico; pero esto no puede servir de excusa para desechar el valor de la enseñanza presencial y tradicional. Hay hallazgos que revelan que el uso prolongado de las tecnologías en el proceso educativo está correlacionado al deterioro del rendimiento académico, la disminución de la motivación del estudiante y la perdida de habilidades sociales entre los niños y adolescentes; lo cual sugiere que la digitalización educativa se impulsa más por razones económicas que pedagógicas.
