Por María Mercedes Armas (Psicóloga)

El espacio digital que nos ofrecen las RRSS, nos permite crear una red de contactos e interacción mediante sus diversas modalidades, pero tienen su pro y su contra; revisemos algunos: entre sus ventajas tenemos que nos sirven de canal informativo actualizado, participar de actividades de entretenimiento y estar al tanto de oportunidades educativas o laborales. Sin embargo, cuando su uso es inadecuado, abusivo o poco razonable, puede tener efectos muy negativos a nivel de nuestra salud mental.
Uno de los efectos negativos de la sobreexposición a las RRSS es la desconexión de las experiencias y relaciones de la vida real.
Esto genera variadas consecuencias como perder oportunidades, reemplazar al grupo familiar o de amigos por grupos de desconocidos, sustituir las conversaciones cara a cara por los iconos acostumbrados en las redes, pérdida de la capacidad de expresar emociones a otras personas y de tener cercanía y contacto físico real, lo cual repercute negativamente en las habilidades sociales. Todo esto puede generar confusión entre los planos de la realidad y la fantasía que se vende a través de las redes; sobre todo en los más jóvenes, donde lo que se muestra, de manera egocéntrica, es el éxito, diversión, belleza, riqueza y popularidad sin haber hecho ningún tipo de esfuerzo, de manera mágica y superficial; lo cual puede conllevar a un proceso de idealización de las personas o situaciones reflejadas en las redes.
Para sacarle provecho que puedan tener las RRSS sin sucumbir a estos efectos negativos, se requiere un uso razonable de estos canales y desarrollar criterios de realidad que nos permitan permanecer anclados a nuestra vida verdadera.
Las RRSS tienen como punto a su favor la utilidad que prestan para poder conectarnos con nuestros familiares y amigos a distancia, de manera inmediata; participar de actividades remotas como video conferencias y son una vía para aprender de otros y enseñar a otros lo que sabemos hacer. Pero el punto de lo negativo de las redes no es negar su utilidad.
Las redes están diseñadas para crear la necesidad compulsiva de estar «conectados» todo el tiempo, lo cual no es un proceso natural inherente a la vida común de las personas.
La idea de que hay que estar recibiendo o dando likes a lo largo del día (y de la noche) y que, además, tu estado de ánimo dependa de ello, es algo tan artificial como dañino para la salud mental de cualquier persona. No estamos diseñados para tener un «compañero» constante que nos muestre tanta información sin cesar, al cual, supuestamente, debemos responder de alguna manera o a la necesidad compulsiva de competir con otros para mostrarnos más o mejor que ellos en parámetros superficiales y nada realistas como el éxito, el poder, la belleza, la popularidad o la supuesta influencia que podamos tener.
Definir la propia vida con base a los parámetros de la RRSS es una total deformación de lo que es la vida humana y, aunque suene exagerado, es lo que muchísimos adolescentes están haciendo y sus padres/madres se lo están permitiendo.
Es una generación que no conoció la vida como era antes de las redes y sus padres, encantados con lo novedoso, no han explorado el aspecto negativo del uso abusivo de ellas. Con las redes tenemos que estar alertas tanto por los procesos que desencadenan cómo por los contenidos que difunden.
Hay formas muy positivas para sacar provecho de las RRSS, como por ejemplo: nos sirven como medio de expresión de nuestras opiniones, sensibilizar, denunciar situaciones, protestar y hacer Ciberactivismo en algún tema que nos motive y tener participación ciudadana.
Se parte del supuesto de que las RRSS son usadas por adultos, aunque hay niños y niñas con cuentas propias y sus responsables lo permiten e incluso lo fomentan. Esto representa todo un tema porque la edad de inicio, cada vez más temprana, implica una serie de riesgos. Los niños, niñas y adolescentes aún no han desarrollado el nivel de pensamiento crítico necesario para usarlas sin ser afectados; y muchos adultos tampoco.
Cuando el niño o adolescente se muestra incapaz de controlar el tiempo que permanece online, evita o abandona otras actividades más importantes, pospone sus obligaciones, altera sus horas de sueño y hábitos de alimentación, además de perder oportunidades de contacto social real por elegir las redes, tenemos que considerar que estas son señales de alerta acerca de un proceso adictivo y compulsivo que tendrá resultados desastrosos si no se ataca a tiempo. Algunos efectos negativos del uso excesivo e inadecuado son: ansiedad, depresión y trastornos del sueño, dependencia, baja autoestima y aislamiento social.
En su estudio «Autoestima y relaciones interpersonales en sujetos adictos a internet» (2007), Ana Laura Jiménez y Vanessa Pantoja, concluyen que las personas con adicción a internet presentan niveles más bajos de autoestima asociado a conductas de aislamiento y sensaciones de frustración, depresión y vacío interno. Como vía de escape a estas sensaciones establecen la dependencia a la red como un medio para entablar contactos sociales, que le brinda seguridad y cierto bienestar que, al ser momentáneo, lo impulsa a mantener por mayor tiempo la conexión. Según este estudio, las relaciones interpersonales de las personas adictas tienden a ser inestables y poco sólidas, determinadas por vínculos más bien dependientes.
Plantean que el instrumento tecnológico puede convertirse en adictivo al intentar cubrir, por este medio, las carencias de protección, afecto y comprensión; sustituir los contactos sociales directos y satisfacer las necesidades inmediatas de contención, manejo de ansiedad y vínculo afectivo con otros, bajo un esquema de anonimato que les permite mayor libertad para expresarse tal como son.
¿Tengo baja autoestima porque uso RRSS excesivamente o uso RRSS excesivamente porque tengo baja autoestima? Es una buena pregunta para reflexión personal.
Si has notado que tú o alguno de tus hijos(as) manifiesta algunos de los siguientes comportamientos; entonces es momento de buscar ayuda y ponerle un límite sano al consumo de RRSS:
- Ha aumentado el tiempo que pasa en las redes sociales.
- Necesita una cierta cantidad de “likes” para sentirse bien.
- Necesita pasar más tiempo conectado o publicar más para obtener las mismas sensaciones.
- No suelta el celular cuando está en una interacción social real, o sea que se aísla con su dispositivo.
- Manifiesta malestar por no poder conectarse.
- Se afecta excesivamente por los comentarios positivos o negativos que recibe, o por la ausencia de comentarios.
Entre los aspectos positivos de las redes tenemos que nos ayudan a encontrar perfiles de afinidad, personas con las cuales podemos compartir, construir comunidades y llevar objetivos en común, lo cual también genera un sentido de pertenencia.
En cuanto a los efectos negativos a nivel de la autoestima, hay estudios que sugieren una correlación entre el uso de las RRSS y la insatisfacción con el propio cuerpo, lo que obviamente afecta el auto concepto y la autoestima. A mayor exposición a los mensajes de las redes, mayor inconformidad y descontento. Esto sucede por la comparación en negativo con las figuras idealizadas que se fomentan en las redes, con cuerpos ajustados al estereotipo de belleza y que además se muestran gozando de riqueza, lujos, poder y supuesta influencia; por ello se requiere el uso racional de estos contenidos, con los pies en la tierra.
El parámetro que se muestra es la “perfección», lo cual, a nivel humano simplemente no existe. Una autoestima baja, que se enfrenta a este tipo de mensajes, tenderá a empeorar. El diálogo con nuestros hijos e hijas, en este sentido, es muy importante; ya que las conversaciones con sus contemporáneos, en general, serán para seguir la tendencia.
La Sociedad Real de Salud Pública en el Reino Unido, realizó un estudio con 1.479 británicos de entre 14 y 24 años; pidiéndoles que valoraran como cada una de estas redes sociales impactaba en su salud y bienestar (Facebook, Instagram, YouTube, Snapchat y Twitter) Encontraron que todas empeoraban su salud mental en cuatro aspectos: la calidad del sueño, la imagen corporal, el ciberacoso y el sentimiento de estar perdiéndose algo. La única que tuvo un efecto positivo en la salud mental de los jóvenes fue YouTube y la que resultó ser más dañina fue Instagram, seguida de cerca por las demás.
En relación a la imagen corporal, que es un tema muy importante en la adolescencia, las RRSS son una fuente interminable de comparaciones que afectan sensiblemente en esta etapa, donde se está vulnerable a las opiniones de los demás acerca del propio cuerpo, a las críticas y al rechazo. Las redes más enfocadas en imágenes, como Instagram y Snapchat (y ahora TikTok) pueden estar produciendo sentimientos de insuficiencia y ansiedad en los jóvenes, haciendo que sus preocupaciones sobre su imagen corporal aumenten por encima de las de aquellas que no son usuarias de este servicio.
Las redes sociales nos ofrecen, a nivel profesional, una excelente opción para ofrecer nuestros servicios y como carta de presentación profesional, pero no todo lo que brilla es oro en las RRSS; también hay numerosos riesgos. Además de las conductas adictivas que promueven las RRSS, y sus efectos negativos a nivel psico emocional, hay aspectos muy riesgosos que han ido causando cada vez más impacto y daños, en particular entre los jóvenes que se ven expuestos a este tipo de contenidos.
- Las estafas de diversa índole son muy comunes en el ámbito digital; tales como ofertas falsas de premios o descuentos, perfiles falsos solicitando donaciones, ofertas de empleo o casting, oportunidades de negocios, entre otras. Es muy importante estar alerta, seguir los procedimientos de seguridad, verificar bien antes, buscar ayuda con alguien experto y no dejarse llevar por la necesidad o el impulso para aceptar este tipo de enlaces y situaciones.
- Las noticias falsas o fake news son otra manera de usar las RRSS con el fin de desinformar, confundir y alarmar sobre temas de interés o actualidad; por lo cual es importante contrastar la información antes de difundirla.
- La suplantación de identidad, con diversos fines, es frecuente en las redes sociales. En el ámbito digital cualquiera puede hacerse pasar por cualquier cosa, incluso por nosotros mismos, y desde allí actuar para obtener beneficios y acceso a información confidencial.
- El Sexting consiste en el envío de imágenes o videos de contenido sexual, lo cual puede poner en riesgo la privacidad al perder el control de la información al ser compartido en redes, cadenas de WhatsApp y llegar a ser vistas por familiares, amigos o miles de personas desconocidas o incluso terminar en páginas de pornografía sin que esta haya sido la intención inicial. Es importante recordar también que las relaciones cambian y, en muchas ocasiones, terminan. ¿Quieres que alguien que ya no está en tu vida, conserve esas imágenes sin tener el control del uso que pueda darle?
- Otra forma de acoso es el Grooming que tiene como blanco a los niños, niñas y adolescentes y es ejecutado intencionalmente por un adulto, hombre o mujer, que se hace pasar por un niño, niña o adolescente, construyendo perfiles falsos en las redes, con fotos que captan el interés y la confianza de los menores que pretende victimizar, ofreciéndole amistad o mostrando su interés o atracción hacia él o ella, con el objetivo central de llevar al menor al plano sexual para obtener material explícito que le sirva posteriormente para chantajearlo.
- Aunque cada uno de estos puntos merece una publicación aparte, vamos a cerrar el tema con el Ciberbullying el cual consiste en diversas acciones de violencia digital como hostigamiento, amenazas, humillación, entre otras, ejercida por parte de un menor hacia otro menor mediante la publicación de textos, imágenes, videos y audios a través de medios electrónicos.
Todo lo mencionado genera efectos dañinos a nivel de la salud mental e incluso física, siendo su expresión más extrema la difusión de los retos extremos que se hacen virales que van cobrando víctimas entre los más jóvenes. Dado el aumento de este tipo de acosos, es indispensable la supervisión de los padres de la actividad en línea de sus hijos pequeños y proporcionarles a los adolescentes las herramientas necesarias para proteger su seguridad respetando su privacidad. Las RRSS tienen sus ventajas pero hay que usarlas con extrema cautela, pensamiento crítico y conocer las normas de seguridad y protección.
