julio 14, 2026
Descubre la importancia de detectar tempranamente los trastornos de salud mental en niños y adolescentes. Aprende sobre las señales de advertencia y las opciones de tratamiento para brindar el apoyo necesario.

Por María Mercedes Armas (Psicóloga)

Los problemas de salud mental en niños y adolescentes interfieren con su desarrollo normal y sus actividades cotidianas. Es un tema muy amplio pero aquí se incluyen los puntos básicos con el objetivo de informar y sensibilizar acerca de la importancia de detectar, lo más temprano posible, los trastornos de la salud mental en niños, niñas y adolescentes, a fin de poder atenderlos de la manera más adecuada y prevenir la complicación de dicho trastorno.

Tomando en cuenta de que la salud mental es el bienestar general en términos de lo que pensamos, sentimos y hacemos;  un trastorno de salud mental se define como los patrones o cambios en alguno o varios de estos ámbitos, que causan sufrimiento  y disminuyen la capacidad de funcionamiento. Es una alteración clínicamente significativa de la cognición, la regulación de las emociones o el comportamiento de las personas, que comúnmente va asociado a angustia o a discapacidad funcional en otras áreas vitales importantes, perturban su capacidad de desenvolverse bien en el hogar, en la escuela o en otras situaciones sociales. Estos varían en su intensidad (leve, moderada, grave) y en su duración, ya que pueden abarcar un período o durar para toda la vida.

Los trastornos de salud mental en los niños se definen generalmente como retrasos o interrupciones en el desarrollo del pensamiento, en las conductas, en las habilidades sociales o en la regulación de las emociones adecuadas para la edad.

La mayoría de los trastornos mentales son provocados por una combinación de múltiples factores genéticos, hereditarios y ambientales. Los factores genéticos y hereditarios son un factor de riesgo para su aparición, aunque puede haber diferencias en el nivel de gravedad de los síntomas entre los miembros de la misma familia.

Entre los factores ambientales tenemos:

  • Traumas: el maltrato físico, sexual y emocional durante la infancia produce un aumento en la probabilidad de tener un trastorno mental; así como los duelos o eventos naturales traumáticos.
  • Abuso de sustancias: la exposición al tabaco, al alcohol y a las drogas ilegales tanto antes de nacer como en la infancia se ha asociado con el desarrollo de trastornos mentales, además de los trastornos o la adicción al consumo de sustancias.
  • Covid y post Covid. Apartando las secuelas neurológicas en los niños que contrajeron Covid 19, el aislamiento implicó para los niños, niñas y adolescentes, la pérdida de tiempo valioso en las aulas de clase y en contacto con familiares y amigos; manejo de duelos traumáticos, pérdida de tiempo en la atención de trastornos ya existentes debido a las limitaciones y carencia de recursos; reforzó la dependencia a los dispositivos tecnológicos y al uso de RRSS, entre otros efectos nocivos. Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Las consecuencias de la pandemia tienen un gran alcance, pero son sólo la punta del iceberg. Incluso antes de la pandemia ya había demasiados niños abrumados por el peso de una serie de problemas de salud mental a los que no se les había prestado atención”…”No se está dando suficiente importancia a la relación entre la salud mental y las consecuencias que se producen más adelante en la vida”.
  • Uso de dispositivos tecnológicos y RRSS. El uso desmedido y sin análisis crítico de las redes sociales ha sido asociado con un incremento en la aparición de trastornos de sueño y de la alimentación, ansiedad, depresión, problemas de autoestima; irritabilidad, aislamiento, ideaciones suicidas, alejamiento de la vida real y de las relaciones familiares, fracaso escolar, entre otros. Según estudios realizados: Snapchat, Instagram, Twiter, Facebook y TikTok están asociadas con mayor ansiedad, depresión, soledad, peor sueño y una imagen corporal negativa. Los mayores peligros de las redes sociales para las personas menores de edad son el ciberbulling, grooming, sexting y adicción, los cuales, sin una adecuada educación en seguridad cibernética, les hace más vulnerables.
  • Bullying o acoso escolar. Es la agresión utilizada para ejercer poder sobre otra persona, exponiéndolo a daños psicológicos o físicos de forma intencionada y reiterada por parte de una persona o de un grupo. Por lo general, esto sucede en las instituciones educativas y el acosador se aprovecha del, miedo de la víctima para conseguir intimidarlo mediante una serie de amenazas hostiles, físicas o verbales que se repiten, angustiando a la víctima y estableciendo un desequilibrio de poder entre ella y su acosador. Esto puede incidir en el desarrollo de problemas psicológicos graves, que afectan directamente la salud mental de la víctima, la cual, en algunos casos recurre al suicidio como forma de terminar su sufrimiento.

Debido a que la infancia y adolescencia son periodos con muchos cambios, se hace difícil a veces identificar y comprender los trastornos de salud mental en estas etapas; lo cual genera retraso en el proceso de diagnóstico y tratamiento.

Algunos obstáculos para reconocerlos son:

  • Los síntomas pueden variar según la edad de los niños.
  • Ellos no pueden explicar claramente sus sentimientos o comportamientos.
  • Aunque pueden padecer las mismas afecciones de salud mental que los adultos, los síntomas pueden ser diferentes.
  • El estigma social asociado a la enfermedad mental.
  • Resistencia de los padres al uso de medicamentos y el costo o las dificultades logísticas del tratamiento.

Estos trastornos se diagnostican y tratan en función de los signos y síntomas, tomando en cuenta como se ve afectada su vida diaria y sus relaciones. Para ello es necesaria la evaluación por un especialista, como un psiquiatra o psicólogo. Precisar el diagnóstico puede llevar tiempo porque los niños pequeños pueden tener problemas para comprender o expresar sus sentimientos, y por las variaciones en su desarrollo. El diagnóstico se puede cambiar o redefinir con el tiempo, ya que en parte depende del proceso de desarrollo del menor.

Trastornos mentales comunes en los niños, niñas y adolescentes.

  • Trastornos de ansiedad. Son muy frecuentes y consisten en miedos, preocupaciones o ansiedades persistentes que perturban su capacidad para participar en los juegos, en la escuela o en situaciones sociales típicas de su edad.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Es uno de los trastornos más comunes en niños y adolescentes. Se manifiesta como dificultades de atención, conductas impulsivas, hiperactividad o alguna combinación de estos problemas.
  • Trastorno del espectro autista (TEA). Es una afección neurológica y del desarrollo que comienza en la niñez, desde la infancia temprana,  y dura toda la vida. Incluye una amplia variación en el tipo y la gravedad de los síntomas, por eso el término oficial incluye la palabra espectro y es causada por diferencias en el cerebro. Algunas personas se comunican a través del habla, otras usan la comunicación no verbal. También hay variaciones en la capacidad cognitiva y de cuidado personal; con frecuencia tienen problemas con la comunicación y la interacción sociales, y conductas o intereses restrictivos o repetitivos.
  • Trastornos alimentarios. Se definen como la preocupación por un tipo de cuerpo ideal, el pensamiento desordenado sobre el peso y la pérdida de peso, y los hábitos alimenticios y de dieta riesgosa, que pueden dar lugar a disfunciones socio-emocionales y a complicaciones físicas que ponen en riesgo la vida.  Entre ellos están: la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno alimentario compulsivo. Este trastorno tiene una elevada relación con la etapa adolescente en la cual tiene mucha fuerza la necesidad de agradar a los demás y afecta mayoritariamente al sexo femenino.
  • Depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Se manifiesta como un sentimiento persistente de tristeza y pérdida de interés que perturba la capacidad para desempeñarse en la escuela e interactuar con los demás. El trastorno bipolar provoca cambios del estado de ánimo extremos entre la depresión y la euforia extrema que pueden ser riesgosos.
  • Trastorno por estrés postraumático. Es un sufrimiento emocional prolongado, que implica un elevado monto de ansiedad, recuerdos inquietantes, pesadillas y conductas perturbadoras en respuesta a la violencia, al maltrato, a las lesiones o a otros sucesos traumáticos.
  • Esquizofrenia. Es un trastorno de las percepciones y los pensamientos con pérdida de contacto con la realidad (psicosis). Aparece con mayor frecuencia a finales de la adolescencia; provoca alucinaciones, ideas delirantes y trastornos del pensamiento y el comportamiento.

Algunas cifras:

  • Según la organización CECODAP – Por los derechos de los niños, niñas y adolescentes-  la salud mental de la niñez y la adolescencia venezolana está comprometida.
  • Los principales motivos de consulta fueron: alteraciones del estado de ánimo, comportamiento disruptivo en el hogar, situaciones de violencia y conflictos familiares.
  • El 44,8% de los motivos de consulta de las adolescentes está relacionado a la ideación suicida; siendo diagnosticados con depresión y ansiedad.
  • La violencia sexual  tiende a ser una de las formas de violencia más frecuente que afectan a las niñas y adolescentes femeninas atendidas, aunque esta violencia también afecta a los varones.
  • El 50% de las adolescentes femeninas plantearon la violencia sexual como principal motivo de consulta, mientras que el acoso escolar 17,9% y la violencia intrafamiliar con 32,1%.

Algunas señales de advertencia son:

  • Tristeza persistente que dura dos semanas o más y sin un motivo aparente.
  • Retirarse de las interacciones sociales o evitarlas. Aislarse.
  • Herirse a sí mismo o hablar de hacerlo.
  • Hablar sobre la muerte o el suicidio.
  • Arrebatos o irritabilidad extrema.
  • Comportamiento fuera de control que pueden ser perjudiciales.
  • Cambios drásticos del estado de ánimo, del comportamiento o de la

personalidad.

  • Cambios en los hábitos alimenticios.
  • Pérdida de peso.
  • Dificultad para dormir.
  • Dolores frecuentes de cabeza o de estómago.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Cambios negativos en el rendimiento académico.
  • Evitar o faltar a la escuela.
  • Dificultad para adaptarse a los cambios y al ambiente social.
  • Preocupación excesiva por la figura y aspecto personal.
  • Uso excesivo de dispositivos y RRSS.

Lo importante es estar alerta ante estas señales para buscar ayuda. Los niños, niñas y adolescentes, con problemas de salud mental, pueden mejorar notablemente y llevar vidas satisfactorias si reciben el tratamiento y apoyo adecuado.

A la hora de prevenir trastornos mentales, lo más importante es reforzar los  factores de protección que son todos aquellos recursos personales, sociales,  institucionales y del ambiente que fortalecen el desarrollo emocional, psicológico y social del niños, niña y adolescentes, apoyarlos a conocer y expresar sus emociones, cuidar su salud integral: física, mental y emocional.

Para prevenir trastornos mentales, lo más importante es reforzar los  factores de protección y disminuir los factores de riesgo.

Sin embargo, ante un diagnóstico, es de vital importancia saber que se puede pedir ayuda y afrontar exitosamente con una evaluación, tratamiento y apoyo adecuado. Como personas de apoyo,  los padres y madres, tendrán una función importante en el apoyo del plan de tratamiento del menor.  

Recomendamos tomar estas medidas de protección:

  • Informarse sobre el trastorno en sí, sus causas, consecuencias, evolución, tratamiento; en fuentes científicas y válidas.
  • Buscar asesoramiento familiar para involucrar a todos los miembros como colaboradores en el plan de tratamiento.
  • Pedirle pautas de afrontamiento al especialista tratante.
  • Participar en programas de apoyo y capacitación diseñados para padres y madres de niños con estas condiciones.
  • Utilizar técnicas de manejo del estrés y otras medidas de autocuidado para cuidadores.
  • Trabajar en equipo con la escuela de tu hijo para asegurar el apoyo necesario.

Las enfermedades de salud mental en los niños se diagnostican y tratan en función de los signos y síntomas, y de la forma en que las afecciones perjudican su vida diaria.

Para hacer un diagnóstico será necesaria la evaluación por un especialista, como un psiquiatra o psicólogo. Precisar el diagnóstico puede llevar tiempo porque los niños pequeños pueden tener problemas para comprender o expresar sus sentimientos, y el desarrollo normal varía. También es importante saber que dicho diagnostico se puede cambiar o redefinir con el tiempo, ya que en parte depende del proceso de desarrollo del menor.

En general, la evaluación podría incluir lo siguiente:

  • Reconocimiento médico completo.
  • Antecedentes médicos.
  • Antecedentes de traumatismos físicos o traumas emocionales.
  • Antecedentes familiares de salud física y mental.
  • Revisión de los síntomas y preocupaciones generales con los padres.
  • Cronología de la evolución del niño, su proceso de desarrollo a nivel integral.
  • Antecedentes académicos.
  • Observación de la conducta del menor.
  • Aplicación de instrumentos psicológicos diseñados a tal fin.
  • Evaluación de los factores de riesgo: aquellos elementos internos y externos que pueden desencadenar algún tipo de trastorno.

Las opciones de tratamiento más comunes incluyen:

  • Psicoterapia. A través de este proceso se utilizan herramientas como el juego, el dibujo, el juego de roles, la conversación y otras para abordar las preocupaciones del niño, niñas o adolescente; de esta manera aprenden a hablar de sus pensamientos y sentimientos, a responder a ellos y a incorporar nuevas conductas que les apoyen en la capacidad de afrontar una situación difícil.
  • Medicamentos. Este tema es muy delicado y solo el médico especialista tratante puede indicarlo; así como informar acerca de los riesgos, beneficios y posibles efectos secundarios de su uso. Por lo general puede recomendar como un estimulante, un antidepresivo, un ansiolítico, un antipsicótico o un estabilizador del estado de ánimo, como parte del plan de tratamiento.

Cuando existe un diagnóstico por una afección de la salud mental, lo ideal es que la situación se aborde con un equipo interdisciplinario.

Otras especialidades que apoyan son:

  • Terapia ocupacional. Es la  disciplina encargada de habilitar a los pacientes con alguna dificultad, trastorno o discapacidad de salud mental a través de la ocupación, para que sean capaces de ser independientes y competentes en los distintos contextos de su vida diaria. En el caso de los niños, el proceso de estimulación y recreación es de gran ayuda; así como el reforzamiento de habilidades sociales, del cuidado personal y la estimulación y reforzamiento de las funciones cognitivas fundamentales, como la memoria y la atención, entre otros.
  • Psicopedagogía. Atiende el proceso de desarrollo de los niños, niñas y adolescentes en el ámbito escolar y social, teniendo en cuenta los aspectos afectivos, emocionales y relacionales. Realiza un diagnóstico, tratamiento y orientación socioeducativa de los niños con trastornos del neurodesarrollo que manifiestan dificultades en el ámbito escolar y ayuda a prevenirlas.

Las alertas y diagnósticos de problemas de salud mental generan angustia y su acompañamiento va generando estrés y agotamiento mental y emocional. Se hace necesario incluir en el sistema de apoyo, herramientas de auto cuidado para las principales personas de apoyo; tales como padre, madre, hermanos y demás cuidadores. Crear una red de apoyo que incluya tanto a los especialistas como a la familia y a la escuela, permite minimizar el efecto negativo de la situación y lograr mayor eficacia en el tratamiento y evolución del menor.

CIACEM
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