julio 14, 2026
Explora 'Superando los duelos' con la Psicóloga María Mercedes Armas. Descubre estrategias y comprensión profunda sobre el proceso de duelo, adaptación y superación. Un recurso esencial para quienes enfrentan pérdidas significativas

Por la Psicóloga María Mercedes Armas

Superando los duelos.
Por la Psicóloga María Mercedes Armas
¿Cómo podemos superar un duelo o ayudar a otros? Para ello es importante
comprender en que consiste y como nos afecta.
Entramos en proceso de duelo o luto, cuando tenemos una pérdida significativa en
nuestras vidas y, básicamente, se trata de una respuesta de adaptación a la nueva
realidad luego de dicha pérdida. Los duelos no solo están referidos a la muerte de un
ser querido o una mascota, sino que también puede producirse por ausencia o
abandono; y por pérdidas en sentido social, laboral, de relaciones, económicas, entre
otras. Por supuesto que habrá duelos más fuertes y otros que se superan más rápido,
dependiendo de la importancia y significado que tengan para nosotros.
Cada persona experimenta el duelo de manera diferente, debido a que
influyen sus patrones sociales, culturales e incluso religiosos y
espirituales, que le dan un sentido determinado a dicha pérdida.
Sin embargo se han identificado algunos elementos comunes y están asociados a las
denominadas etapas del duelo. En general se habla de:
 Una primera fase de confusión, bloqueo y negación, que surgen como
mecanismos de defensa o autoprotección ante lo doloroso del evento y
cumplen el objetivo de amortiguar o anestesiar el impacto.
 Una segunda fase en la cual se experimentan las emociones que genera dicha
pérdida, como la tristeza profunda y la sensación de vacío. Implica afrontar la
frustración de que la pérdida sufrida es irreversible, lo cual genera rabia, que
pueden enfocarse hacia sí mismo como sentimientos de culpa, o hacia los otros
como resentimiento. También surgen fantasías de como hubieran podido ser
diferentes las cosas, si se hubiesen tomado decisiones diferentes.
 Y una tercera etapa de aceptación, adaptación al cambio, recuperación y
restablecimiento progresivo de la persona; que también puede involucrar una
toma de decisiones y una reevaluación de la situación después de la pérdida
por las consecuencias que ha dejado. Tiene que ver con aprender a convivir con
este dolor emocional y avanzar hacia adelante, retomar el disfrute, las ganas
de vivir y el estar en paz con lo sucedido.
Un ejemplo de los efectos de los duelos, se ven reflejados en los resultados obtenidos
en PsicoData Venezuela 2023, un estudio nacional realizado por la Escuela de
Psicología de la UCAB, para visibilizar un perfil de fortalezas y debilidades en cuanto a
la salud mental en Venezuela. En dicha investigación se encontraron las implicaciones
asociadas a la pérdida de seres queridos, bien sea física o por el proceso migratorio
(Fuente: https://psicologia.ucab.edu.ve/psicodata/)

Por muerte:
 El 70% indicó que en los 2 últimos años ha experimentado la muerte de
familiares o amigos cercanos.
 El 33%de estos declara que desde esa pérdida su salud se ha deteriorado.
 EL 34% declara que le ha costado retomar la cotidianidad debido a esta
pérdida.
 Las mujeres (38%) reportan más que los hombres (27%) que su salud se ha
deteriorado
 producto de la muerte de familiares o amigos.
 Los mayores de 65 años (48%) reportan con mayor frecuencia que le ha costado
retomar la cotidianidad
Por migración:
 EL 75% indicó que en los últimos 2 años ha experimentado la falta de familiares
o amigos cercanos por migración.
 34% dice que le ha costado retomar su cotidianidad después de experimentar
esta falta.
 EL 29% de estos indican que su salud se ha deteriorado.
 Esto es más frecuente en mayores de 65 años (40.1%) y en las mujeres (32%).
La situación de pandemia generó un aumento de los duelos traumáticos,
por lo rápido que se produjeron las muertes y las condiciones críticas en
que sucedieron, aumentando más aún el dolor de los familiares; debido a
que la cuarentena impidió, en muchos casos, la realización de los rituales
tan necesarios para ayudar en el proceso de duelo.
Como hemos señalado, este proceso no se dará igual para todas las personas y
tampoco es lineal. Tiene sus avances y retrocesos, tiene sus altibajos. Tampoco se
puede establecer con exactitud cuánto puede durar un duelo, sin embargo en algún
momento la persona necesita integrar esa experiencia dolorosa y seguir adelante, para
lo cual podría necesitar apoyo profesional.
Los procesos de duelo abren todo un abanico emocional que es necesario sentir,
reconocer y validar. Su expresión es cambiante a lo largo del proceso; pueden aparecer
repentinos estallidos emocionales o puede que dichas emociones estén bloqueadas y
exista dificultad para sentirlas y expresarlas.
¿Cuáles son las emociones que surgen en un proceso de duelo?

La tristeza, la lamentación, la expresión del dolor por la pérdida. Es muy importante
que podamos expresar esta tristeza, que nos demos el permiso de sentirla y
expresarla. Constituye un vínculo con aquello que perdimos y que lamentamos
profundamente haber perdido, lo cual, en el fondo nos conecta con el amor y
valoración que tenemos hacia lo perdido e incluso nos permite darnos cuenta de que
tan importante era esa presencia para nosotros.
Los miedos. Temor a no poder superar ese dolor, a no saber cómo seguir viviendo
luego de esa pérdida. Se llega a sentir miedo a olvidar a la persona, en un querer
aferrarse a su recuerdo y presencia. Es frecuente el sentimiento de que la pérdida “le
sacó el piso”, le quitó lo seguro y conocido, le quitó los planes a futuro, un futuro que
ahora se considera incierto y demasiado doloroso para vivirlo. Miedo a los cambios
que implica la pérdida, ya que en ocasiones la desaparición física de una persona trae
consecuencias en el estilo de vida de las familias por situaciones de dependencia
económica o emocional. Aparece el miedo a la soledad.
La rabia es un elemento frecuente en los duelos, aunque poco reconocido; surge de la
frustración por la pérdida. Incluso puede haber rabia hacia la misma persona fallecida
por el hecho de haberse ido, se puede vivir como un abandono, o por temas
pendientes que nunca se trataron de frente y ahora ya no es posible.
Con frecuencia la rabia, como es una emoción activa y fuerte, sirve para tapar otras
emociones como la tristeza, considerada como signo de debilidad, o el miedo; también
sirve como una manera transitoria de afrontar el dolor.
Hay otras expresiones emocionales que tienden a surgir tales como la culpa y el
resentimiento.
Por lo general hay una mayor intensidad y frecuencia emocional al inicio del duelo, que
va disminuyendo con el tiempo y según avance el proceso de adaptación a este cambio
doloroso.
En estos casos la persona que apoya puede:
* Permitirle a la persona que hable sobre el tema y exprese sus emociones.
Utilizar la escucha activa y empática.
* Darle su tiempo para que tome las decisiones posteriores a la pérdida, sin
apresurarlo ni decidir por él o ella.
* Apoyarlo en los procesos que necesite hacer para integrar su duelo.
* Enfocarse en lo bueno y bonito de la relación y en los recuerdos positivos.
* Sugerir el apoyo profesional en caso de que no haya avances en el tiempo.
* Entendiendo que los procesos de duelo no son iguales para todas las personas,
hay algunos puntos importantes a considerar en la cotidianidad, entre ellos:

* En lo posible mantener las rutinas cotidianas de alimentación y sueño, aunque
estos dos factores tienden a verse afectados.
* Permitirse la expresión de las emociones que surjan, entendiendo que son
parte del proceso de duelo.
* Realizar actividades que ayuden a “desconectarse” o a descansar un poco del
sentimiento de dolor; aunque exista resistencia a ello, por ejemplo: ver alguna
película, caminar, pasear a la mascota, leer, etc.
* Permitirse algunos momentos de soledad.
* Posponer la toma de decisiones importantes o trascendentes. Decidir lo básico
de cada día.
* Darse tiempo para vivir este proceso e ir recuperando a su ritmo la estabilidad
emocional.
* Permitirse usar recursos tipo ritual que ayuden en el proceso del duelo. Si no
tiene alguna práctica religiosa significativa que, por lo general, incluyen estos
rituales, la persona puede generar sus propios significados como por ejemplo:
mirar las fotos, colocar alguna música especial, usar la meditación, colocar
flores, inciensos, visitar lugares, entre otros.
* Valorar los reencuentros, ya que en ocasiones los duelos llevan a reencuentros
con familiares, amigos, prácticas religiosas o espirituales, lugares o actividades
vinculadas al ser que se ha perdido.
* Buscar apoyo en caso de sentirse desbordado emocionalmente.
Como toda experiencia humana, el duelo también nos permite una enseñanza. Este es
un aspecto que podemos explorar para ofrecerle a la persona en duelo una alternativa
para canalizar su pérdida reconociendo los aspectos valiosos y el legado que le deja
esa relación, proporcionándole el consuelo y la aceptación que le permitirá continuar
con su vida dándole sentido, de manera consciente, para poder mirarla con otra
perspectiva. Obviamente es un proceso que tomará tiempo.

CIACEM
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