Por María Mercedes Armas (Psicóloga)

Tenemos la percepción de que el inicio de un nuevo año nos ofrece una nueva oportunidad para cambiar y mejorar en nuestras vidas, nos ofrece esperanza y una especie de oportunidad para hacer un “borrón y cuenta nueva”; sin embargo, los propósitos de año nuevo se tienden a romantizar y se van quedando en la cabeza o en el papel y no pasan de ser buenas intenciones. ¿Por qué sucede esto?
Para entender el proceso que implica trazarse nuevos propósitos a inicio de año, revisemos algunas de las expectativas, creencias y necesidades que implica:
- La necesidad de dejar atrás cosas negativas y difíciles de resolver.
Los problemas son difíciles de afrontar y queremos aliviar esa carga.
- La sensación de tener una nueva oportunidad.
La idea de empezar de cero es atractiva porque produce un alivio momentáneo pero no es realista. Es importante aprender a valorar las experiencias que hemos tenido por negativas que sean y extraer la sabiduría o habilidades que nos permitieron desarrollar.
- El pensamiento mágico sobre el poder de los deseos para cumplirse por sí mismos.
Es frecuente escuchar el mensaje de que si deseas algo con suficiente fuerza se logrará; esta creencia puede colocarnos en la situación pasiva de esperar sin hacer nada y sin comprometernos con nuestras mismas necesidades de cambio.
- No reconocer que tendemos a procrastinar.
Posiblemente arrastramos, desde hace tiempo, la tendencia a procrastinar y pensamos que el año nuevo borra lo pasado y nos dará una perspectiva diferente; sin embargo, esta tendencia hay que trabajarla para erradicarla.
- No reconocer que el cambio lo hacemos nosotros no el “año nuevo”.
Esto implica poner afuera de nosotros el poder de hacer cambios y lograr metas.
- Se basan en las emociones y no en reales determinaciones.
Es agradable sentirse animado, con fuerzas y alegría para emprender el nuevo año; sin embargo lo más frecuente es que este impulso se vaya apagando al sentir las mismas dificultades para lograr las metas.
- Pensar que es un proceso lineal sin altibajos o recaídas.
Cambiar los hábitos arraigados no es un proceso sencillo, toma su tiempo y conlleva altibajos y recaídas; necesitamos reconocer que esto es parte del proceso para no caer en el desánimo y poder mantener nuestro propósito.

Los propósitos que no funcionan son aquellos que están construidos con metas poco realistas, son muy ambiciosos y no están definidos específicamente. De allí que se hace necesario hacer una reflexión previa acerca de las cosas que desean cambiar y del esfuerzo que requiere este cambio. La determinación para llevar a la acción lo necesaria para lograr el cambio es un factor fundamental.
Si quieres ver cambios en año nuevo no sucederán mágicamente, un primer paso sería definir cuáles áreas de tu vida estás dispuesto a enfocar para resolver problemas o mejorar y fortalecer. Para iniciar, aquí te sugiero algunas áreas a tomar en cuenta:
- Salud general
¿Cuáles aspectos de tu salud están deficientes? ¿Cómo puedes fortalecer tu salud general? ¿En cuáles aspectos te sientes limitado por tu salud? ¿Practicas hábitos destructivos de tu salud?
- Emocional
¿Te sientes bien emocionalmente? ¿Te gustaría aprender más sobre tus emociones y trabajarlas? ¿Has pasado por alguna crisis emocional recientemente?
- Mental
¿Estás cuidando tu salud mental? ¿Sabes cómo proteger tu reserva cognitiva? ¿Conoces los aspectos protectores de la salud mental?
¿Sientes que necesitas ser evaluado a nivel mental?
- Económica
¿Estás satisfecho con tus finanzas?
¿Quieres crecer pero no sabes cómo? ¿Necesitas fortalecerte económicamente? ¿Te gustaría convertir una habilidad en fuente de ingresos?
- De relaciones
¿Manejas conflictos en las relaciones? ¿Deseas mejorar tus relaciones más importantes: pareja, hijos, laborales, contigo mismo?
¿Te sientes aislado y sin amigos? ¿Sientes soledad?
- Educativa
¿Estás satisfecho con tu nivel académico? ¿Has soñado con hacer alguna formación adicional? ¿Te gustaría formalizar tus conocimientos?
- Laboral
¿Te sientes bien con tu trabajo actual? ¿Estás satisfecho con tu nivel de ingresos y condiciones laborales? ¿Desearías un cambio a nivel laboral? ¿Necesitas alguna formación para desempeñarte mejor y tener más oportunidades?
- Descanso y recreación
¿Le dedicas tiempo a descansar y recrearte? ¿Manejas un nivel de estrés elevado? ¿Te gustaría practicar algún deporte, arte o actividad lúdica? ¿Dispones de algún espacio para recrearte? ¿Te gustaría unirte a un grupo recreativo?
- Exploración de nuevos intereses y habilidades
¿Te sientes cansado de la rutina? ¿Te gustaría descubrir nuevas habilidades? ¿Has dejado de tomar en cuenta tus verdaderos intereses? ¿Hay cosas nuevas que te están interesando? ¿Tienes habilidades naturales que nunca has usado?
Gran parte de este proceso es aprender a escucharte a ti mismo. Responder a estas preguntas te hará más fácil plantear las metas a lograr este año que inicia.
Los propósitos de año nuevo surgen del deseo, de nuestras aspiraciones por mejorar y cambiar nuestras vidas y de nuestra motivación y voluntad de hacerlo. Ese es un elemento muy importante porque es motivador, es inspirador, es el elemento que nos hace despegar.
Sin embargo algunas de las cosas que nos proponemos no necesariamente las alcanzamos por variados factores y uno de ellos es que la motivación inicial va disminuyendo.

¿Cómo podemos hacer para que el impulso inicial no decaiga?
- Para ello necesitamos tener claro que propósitos no son metas.
- El propósito nos da el impulso inicial y nos marca el rumbo a tomar.
- El logro progresivo de las metas es un elemento altamente motivador para mantenernos avanzando.
- La determinación y disciplina es lo que va a permitirnos concretar las metas aunque la motivación inicial decaiga.
Aterriza tus sueños. Te propongo que escojas uno de tus propósitos de año nuevo y escribas una meta asociada a ese propósito, la herramienta SMART para definir y alcanzar objetivos te será muy útil; en la web puedes conseguir más información acerca de ella y los formatos descargables.
Define tus metas dentro de estos parámetros:
- Que sea específica ¿Qué quieres lograr?
Definir claramente lo que deseas realizar.
- Que sea medible ¿Cómo puedes medirla?
Puede usar diversos elementos para medir el logro de la meta. Hay elementos objetivos: tiempo, cantidad, peso, etc. pero también hay elementos subjetivos que tienen que ver con tu experiencia, por ejemplo: cómo te sientes, como duermes, como te relacionas, como está tu nivel de energía.
- Que sea alcanzable ¿Qué tan realista es?
Realista pero lo suficientemente retadora y motivadora; colocar metas inalcanzables es frustrante. Se puede ir gradualmente.
- Que sea relevante para ti ¿Por qué es importante?
Gran parte de la motivación para alcanzar la meta es su importancia, no puede ser algo que te de igual si lo logras o no.
- Que se realice en un tiempo determinado ¿En cuánto tiempo lo lograrás?
Colocar un término temporal para el cumplimiento de tu meta se apoya a enfocarte y te permitirá evaluar tus resultados.
Veamos un ejemplo:
- Un propósito de año nuevo puede ser: Estar más saludable.
- Una meta derivada de ese propósito puede ser: Caminar media hora al día durante un mes.
Otra de las herramientas que puede utilizar es la visualización creativa, aquí te dejo esta tarea para que aprendas a usarla:

- Escoge uno de tus propósitos de año nuevo, define la meta que quieres alcanzar según el esquema que te di previamente y luego visualiza en tu mente el mejor resultado posible para ti. Vas a visualizarte con la meta ya lograda.
- Dedícale un tiempo a diario, unos minutos, para enriquecer esta visualización con detalles sensoriales: colores, sonidos, olores, todo lo que quieres que esté presente cuando logres ese objetivo. Siente la emoción asociada a ese logro.
¿Cómo te sientes al alcanzarlo?
Este ejercicio puedes aplicarlo a cada una de tus metas, es una herramienta efectiva para apoyarte a concretar tus sueños.
Para concluir: si tomas en cuenta tus propósitos de año nuevo como proyectos a cumplir, te darás cuenta de que hay varias dimensiones en ese proceso que involucran:
- Pensamiento
- Emoción
- Planificación
- Acción
Estas cuatro dimensiones surgen del mismo propósito, se nutren de él y, a su vez, lo enriquecen y fortalecen para que se mantenga en el tiempo.
La dimensión correspondiente al pensamiento tiene que ver con todas las ideas que tenemos acerca de lo que queremos lograr. Muchas veces, ante una meta, pensamos primero en los obstáculos y en las dificultades para lograrla; esto nos genera temor, inseguridad y puede influir para que abandonemos nuestro propósito. Es importante que concienticemos la tendencia a darle peso a lo negativo y que trabajemos para contrarrestarlo. En ese sentido podemos fortalecernos utilizando la visualización consciente para el logro de resultados óptimos. También podríamos pensar que todo depende de la motivación, corriendo el riesgo de abandonar si no nos sentimos motivados; de allí que es necesario recurrir a la disciplina y al sentido o propósito que tienen esas metas en nuestras vidas ya que, al final, es un ejercicio de nuestra voluntad y determinación.
