Por María Mercedes Armas (Psicóloga)

Para lograr hacer cambios necesitamos, en primer lugar, identificar cuáles son esos comportamientos inadecuados y cuáles son los objetivos que persiguen. Decir que se portan bien o mal es una generalización y juicio de valor subjetivo y muchas veces arbitrario.
Según este método se castiga al niño cuando “se porta mal” o desobedece y se le premia cuando “se porta bien” u obedece. Para iniciar necesitamos revisar estos criterios y uso del lenguaje en cuanto a lo que se considera portarse bien o mal, ya que son una generalización y juicio de valor acerca de los niños y sus comportamientos. Con este enfoque se tiende a etiquetar a los niños como desobedientes y malos, a retirarles el afecto; lo cual impacta negativamente en la construcción del auto concepto de los niños y su autoestima.
Hay que comprender que todo comportamiento humano tiene una motivación, un objetivo, aunque no seamos conscientes de ello. A continuación revisaremos los objetivos del comportamiento inadecuado en los niños, niñas y adolescentes, que van en proceso ascendente, como una escalera, y mientras más avanzados estén los objetivos, su abordaje y resolución es más complicado; por lo cual es recomendable “atajarlos” a tiempo y trabajar en cambiarlos antes de que avancen.
Objetivos del comportamiento inadecuado:
- Búsqueda de atención
- Búsqueda de poder
- Revancha o Venganza
- Demostración de insuficiencia.

¿Qué implica cada uno de ellos y como reconocerlos?
Podemos aprender a diferenciar cada objetivo al observar:
- Las creencias que tiene el niño/a.
- Las emociones que sentimos como padres- madres.
- Las reacciones que tenemos para intentar corregir el comportamiento.
- Las reacciones del niño/a ante los intentos de corrección.
Vamos a revisar los objetivos del comportamiento inadecuado.
1. “Sólo pertenezco cuando me hago notar o cuando me sirven”
Esta es la creencia errónea que manejan los niños cuando su objetivo es la búsqueda de ATENCIÓN.
Los padres/madres y personas a su alrededor sienten cierta molestia o disgusto y tienden a hacerle advertencias y ruegos para que cese en su comportamiento: “Por favor no interrumpas”, “Si lo sigues haciendo te voy a castigar”. Ante lo cual, los niños cesan su comportamiento inadecuado temporalmente para reanudarlo de otra manera; es decir, cambian la conducta pero el objetivo sigue siendo el mismo: llamar la atención.
Las alternativas positivas para los padres/madres:
- Ignore, en lo posible, el comportamiento inadecuado.
- Dele atención al comportamiento adecuado, cuando no lo pida.
- Evite servirle innecesariamente. No haga cosas que puede hacer por sí mismo/a.
- Recuerde que: advertir, castigar, rogar y servir es prestar atención.

2. “Sólo pertenezco cuando soy el jefe, o cuando pruebo que nadie me manda”
Esta es la creencia errónea de los niños/as que buscan tener el PODER.
Los sentimientos de los padres/madres son: ira, sienten su autoridad amenazada, se sienten retados, provocados. Su reacción: tienden a luchar por el poder o a rendirse ante el conflicto planteado por el hijo/a, el cual intensifica la hostilidad activa o pasiva, o se somete con docilidad retadora. La alternativa positiva para el manejo de este tipo de comportamiento es:
- Retirarse del conflicto.
- Pedirle ayuda y atraer su cooperación cuando este calmado.
- Estimularlo para que vea como puede usar el poder constructivamente.
- Importante recordar que pelear o ceder, solo incrementa el deseo de poder del niño/a.
Esta publicación es un alerta: Cuando queremos ver cambios en la conducta de nuestros niños necesitamos entender que los que tenemos que cambiar somos nosotros como padres, madres y cuidadores.
Venimos conversando sobre la comprensión de los comportamientos inadecuados en los niños, niñas y adolescentes y cómo podemos lograr cambios positivos y significativos en su conducta. Pretender cambios en este sentido, sin comprender el origen de dichos comportamientos, es inútil; para ello en muchas ocasiones se recurre al castigo, sin embargo esto tiene efectos contraproducentes y muy negativos a la larga.
Como padres, madres y cuidadores, debemos reconocer que no somos perfectos, necesitamos revisarnos y hacer la reflexión de cuáles son los objetivos que persiguen dichas conductas para así poder incidir de manera efectiva y positiva, sin causar daños y fortaleciendo la dinámica familiar.
Ahora trataremos el tercer objetivo: la revancha o venganza. Recapitulando tenemos que podemos aprender a diferenciar cada objetivo al observar las creencias erróneas que tiene el niño; las emociones que sentimos como padres/madres ante su comportamiento; las reacciones que tenemos para intentar corregir el comportamiento y las reacciones del niño/a ante los intentos de corrección.

3. “Sólo pertenezco cuando hiero a otros como me hieren a mí. No puedo ser amado”.
Esta es la creencia errónea del niño que maneja un sentimiento de revancha o venganza hacia sus padres; debido a que se siente profundamente herido y quiere desquitarse. Recordemos que estas creencias no son conscientes; ellas surgen como resultado de patrones de crianza muy negativos con abuso, maltrato, ausencia de apoyo y amor hacia el niño; que va acumulando dolor, impotencia y resentimiento. Esto comienza a drenarlo a través de conductas que producen algún daño a objetos, animales o personas; bien sea verbal o físicamente. Por ejemplo: dañar un objeto de valor para los padres, ser muy descuidado con sus cosas generando pérdidas materiales, maltratar mascotas o a sus hermanitos o compañeros del colegio y, además, pareciera que no le importa y así lo expresa cuando es regañado o reclamado por algo.
Las reacciones comunes de los padres son sentirse herido y sentir deseo de desquitarse del niño, por lo cual se crea un círculo vicioso, en el cual el niño es aún más maltratado y acumula más resentimiento. Es importante destacar que cuando hablo de maltrato ni siquiera me estoy refiriendo a maltratos extremos, sino a conductas cotidianas que se van normalizando, como por ejemplo: no expresarle amor a los niños, ignorar sus necesidades o exigirle posponerlas de manera exagerada; centrarse en sus fallas y errores, manejando un discurso de constante reclamo y regaño; expresiones verbales ofensivas y que van lastimando su autoestima; hasta llegar al maltrato físico como golpes, empujones, correazos, cachetadas, haladas de cabello. Ante todas estas respuestas el niño resentido y revanchista intensifica el comportamiento inadecuado mediante más revancha o escoge otras armas.
Este cuadro es bastante desalentador y triste, donde la parte más vulnerable la tiene el menor. Es necesario ayudar al niño a salir de él para evitar efectos perdurables a nivel emocional y recuperar la relación con sus padres. Lamentablemente muchos padres, madres y cuidadores no reconocen su responsabilidad ante esto y le echan toda la culpa al niño, sin entender que su comportamiento es una respuesta a la crianza tan negativa que han recibido.
Las alternativas positivas para los padres/madres:
Para aquellos padres/madres que toman conciencia de esto y están dispuestos a hacer cambios, les doy las siguientes recomendaciones:
- Evite sentirse herido.
- Evite el castigo, la revancha y el desquite.
- Construya relaciones sinceras basadas en la confianza.
- Convenza al niño/a de que Ud. lo ama.
Considero necesario hacer un llamado de atención sobre la importancia de identificar y aplicar, cuanto antes, soluciones a este tipo de situaciones que son riesgosas para la salud tanto emocional como mental. Convencer al niño/a de que Ud. lo ama incondicionalmente es, quizás, lo más difícil, porque a estas alturas de la relación no se siente amado ni aceptado como es, se siente dolido, herido y su defensa es creer que ya no le importa. Básicamente la solución a este nivel de complicación en la conducta es la demostración de amor aplicado con límites firmes. Si Ud. reconoce que está manejando una situación como la descrita, le recomendaría revisarse profundamente y buscar ayuda profesional a la brevedad posible para evitar que el deterioro de la relación parental y el patrón de comportamiento inadecuado sigan avanzando.
Si tu hijo no responde positivamente a nada, no mejora en su actitud y comportamiento, si lo notas sin ánimos de nada… si nada te funciona, si sientes que estas a punto de “tirar la toalla”, de darte por vencido y piensas que “no tiene remedio”; podrías estar ante una demostración de insuficiencia. Cerramos este tema con el último y más complejo de los objetivos del comportamiento inadecuado, la demostración de insuficiencia.
4. Sólo pertenezco si convenzo a los demás de que no esperen nada de mí. Soy incapaz, soy inútil.
¿Cómo es la conducta del niño?
Ante los intentos de corrección responde pasivamente o no responde a nada. No muestra mejoría alguna.
El sentimiento que manejan los padres/madres ante esto es de desesperación, se sienten sin salida y se rinden. Su reacción es la tendencia a estar de acuerdo con el niño/a en que nada se puede hacer por él.
Realmente este es un cuadro desalentador. Se requiere un esfuerzo consciente y sostenido en el tiempo para lograr cambiarlo. Es una situación incómoda y densa que impacta la dinámica familiar. Por parte de la familia, por lo general abundan los reclamos y reproches, las comparaciones en negativo, la presión inconsistente, es decir, un día se le exige y al otro no, reina la confusión y se va instalando un sentimiento de no tener salida y de estar de acuerdo en que no se puede hacer nada por él o ella, compartido incluso por el colegio, quien finalmente querrá salir del alumno recomendando un “cambio de ambiente”
Ante esta situación se recomienda:
- No censurar o criticar.
- Estimular cualquier intento positivo, no importa lo pequeño que sea.
- Enfatizar los progresos.
- No le demostrar lástima.
- No sobreproteger.
- No ceder, continuar hasta lograr el cambio, lo que puede tomar un cierto tiempo.
- Buscar ayuda profesional en caso de no notar mejoría.
En las recomendaciones anteriores indico los puntos centrales para recuperar la relación con un niño o adolescente que se encuentre en esta situación y es necesario aplicarlas en conjunto; lo cual representa una nueva forma de relacionarse con el menor; ya que su situación es consecuencia directa de patrones muy negativos de crianza.
Para iniciar este proceso te sugiero:
- Escoge un comportamiento específico de tu hijo/a e intenta aplicarle los criterios anteriores.
- Describe el comportamiento. ¿En cuál de los 4 objetivos crees que se encuentra? ¿Por qué?
- ¿Cuáles alternativas consideras aplicar para apoyar a tu hijo a modificar ese comportamiento?
Si te animas a practicar puedes hacer el ejercicio con dos o tres comportamiento.
Aunque no hay fórmulas mágicas que funcionen de manera inmediata, las recomendaciones anteriores te van a servir a identificar el problema y a generar dinámicas diferentes más saludables para tu grupo familiar.
Quiero enfatizar la importancia de identificar los objetivos del comportamiento inadecuado a tiempo para prevenir cuadros más complejos y difíciles como el anteriormente planteado. Cuando el niño, niña o adolescente llega a esta situación es porque ya ha transitado por los objetivos anteriores desde hace tiempo. Cuando manifiesta esto se encuentra en una situación emocional de total desaliento, falta de confianza en sí mismo y carente de afecto positivo.
Haciendo un breve recuento del tema: los comportamientos inadecuados de nuestros niños, niñas y adolescentes pueden modificarse positivamente. Eso no va a cambiar mágicamente o utilizando premios o castigos; para lograrlo hay que revisar nuestros patrones de crianza, aprender a reconocer los objetivos que están detrás de cada comportamiento y aplicar las recomendaciones, evaluar los resultados que tenemos y hacer los cambios necesarios. En caso de no lograr avances, es muy recomendable buscar el apoyo psicológico profesional.
