julio 14, 2026
Descubre la importancia de la resiliencia en el ámbito de la salud mental a través de la perspectiva de la psicóloga María Mercedes Armas. Explora cómo la resiliencia, la capacidad de reponerse ante situaciones adversas, se ha convertido en una tendencia crucial en la psicología, psiquiatría y educación. Conoce los aportes clave de este enfoque, las características de las personas resilientes y cómo desarrollar esta habilidad para enfrentar los desafíos de la vida con fortaleza y determinación.

Por la Psicóloga María Mercedes Armas

Del latín “resilio”, la palabra resiliencia prácticamente significa “rebotar, volver atrás de un salto”; con ella se describe la capacidad de los materiales para doblarse sin romperse y recuperar su forma original. Es interesante revisar la aplicación de este término en el ámbito psicológico, el cual ha ido evolucionando y se ha ido enriqueciendo con los aportes de diversos autores. Es importante destacar que su uso aplicado a la psicología se inicia con John Bowlby a partir de los trabajos de Boris Cyrulnik, el cual es considerado como un referente internacional en el desarrollo de este término.

Básicamente la resiliencia se refiere a la capacidad de las personas para afrontar de manera flexible y adaptativa aquellas situaciones adversas y traumáticas presentes en su vida,  logrando desarrollarse normalmente, reponerse a ellas y continuar a pesar de las mismas, con una proyección fuerte y sana hacia el futuro.

Ante el reconocimiento de esta capacidad potencial humana, se abre una nueva perspectiva en campos como la psicología, la psiquiatría e incluso la educación, con el objetivo de expandirla y aplicarla de manera consciente en dichos procesos, porque aprovecha y estimula  el uso de recursos internos de la persona y en su capacidad de resistencia, afrontamiento y adaptación.

Algunos aportes del enfoque de resiliencia son:

  • Se contrapone a la visión determinista de que los eventos traumáticos y las desventajas en la vida, necesariamente van a conducir a la desgracia de las personas o al padecimiento de trastornos y problemas psicológicos o ser personas desadaptadas a la sociedad.
  • Ha influido en las investigaciones basadas en desarrollo evolutivo que intentan explicar los comportamientos y cambios adaptativos, tanto a nivel personal como interpersonal.
  • Ha permitido detectar los factores de riesgo y aquellos que pueden afectar a poblaciones vulnerables, con el objetivo de fortalecer y potenciar los factores de protección.
  • Se diferencia de los enfoques psicopatológicos, reconociendo el potencial positivo de las personas y su capacidad de recuperarse, fortalecerse, crecer y desarrollarse sanamente, utilizando mecanismos de adaptación y compensación.
  • Ha permitido redimensionar los procesos que experimentan las personas para afrontar y resolver dificultades extremas, apelando al potencial humano tan reconocido por la Psicología Humanista como la fuerza interna del individuo que le permite superarse y autorrealizarse.

Considero que esta manera de enfocar la experiencia de la vida humana es más realista y útil, en tanto que no existe una vida perfecta y sin sufrimientos. Toda experiencia humana implica algún tipo de sufrimiento y se hace necesario potenciar las capacidades internas para afrontarlos, seguir creciendo y desarrollándose positivamente; extrayendo lo positivo de cada experiencia con el objetivo de ser personas más completas, capaces y dueñas de nuestra propia experiencia vital.

La vida está llena de retos, situaciones inesperadas, tanto placenteras como dolorosas. De cómo reaccionamos ante estas va a depender, no solo nuestra sobrevivencia, sino también nuestro bienestar y la anhelada felicidad. Hay personas que han atravesado sufrimientos extremos con una fortaleza y determinación admirable, que pudieron seguir adelante con sus vidas a pesar de haber sido rotas y han servido de inspiración a muchas otras. Estamos hablando de las personas resilientes.

La resiliencia implica un cambio en la perspectiva de los eventos vitales difíciles, es una postura ante la vida, que pasa por un proceso de  reestructuración de los recursos internos en función de las situaciones a afrontar con el objetivo de sobrevivir, adaptarse y estar bien.

En general, se ha descrito que las personas resilientes manifiestan las siguientes características:

•          La actitud de afrontar y no evadir las situaciones difíciles.

•          La autonomía o capacidad de soltar la dependencia de los demás para la resolución de sus situaciones.

•          La autoestima positiva, que parte de considerarse competente para hacer frente a los desafíos básicos de la vida y sentirse merecedor de la felicidad.

•          La capacidad de tolerar la frustración cuando no se cumplen los deseos, planes o expectativas y de aprender de los fracasos.

•          La conciencia como conexión interna consigo mismo y con el entorno.

•          La responsabilidad como la capacidad de asumir las consecuencias de las decisiones tomadas.

•          La esperanza activa como recurso interno que impulsa la acción y se alimenta e ella para el logro de los resultados deseados.

•          La sociabilidad como la capacidad para establecer vínculos nutritivos y de contribución hacia el bienestar mutuo.

•          La creatividad como herramienta para afrontar los desafíos usando nuevas estrategias para superar las adversidades y extraer lo positivo de cada experiencia.

•          La flexibilidad y tolerancia a la ambigüedad como fortalezas internas para encarar las situaciones.

•          La tenacidad como capacidad para persistir en la acción hasta concretar los resultados deseados.

Además de las cualidades anteriormente mencionadas, para desarrollar resiliencia necesitamos conocernos a nosotros mismos, reconocer nuestras debilidades y fortalezas, potencialidades, limitaciones y defectos. Esto nos permite aumentar la seguridad y confiar en nosotros mismos. Ser resilientes no implica ser autosuficientes, hay que reconocer el valor del aporte de las demás personas y del trabajo en equipo, así como de la importancia de las relaciones interpersonales que podamos construir con personas que también estén en el proceso de fortalecerse y crecer e incluir positivamente en la vida de otros.

Los autores coinciden en que la resiliencia es una cualidad que se desarrolla en medio de las adversidades, no es algo innato, es algo que podemos aprender y desarrollar voluntariamente a lo largo de nuestra vida, aunque puede que tengamos modelos de resiliencia en antepasados o en alguien cercano. Desarrollar un espíritu resiliente va de la mano con tener la disposición para enfrentarse a los diferentes retos de la vida.

Ver la crisis como oportunidad para aprender y tener la capacidad de evaluar las experiencias dolorosas o difíciles como algo transitorio, forman parte de las habilidades internas que necesitamos desarrollar para lograr un elevado nivel de resiliencia. Si revisamos a fondo, los motivos de consulta, en el área de salud mental, están asociados o implican  la carencia de estas cualidades tanto en el paciente como en su entorno familiar. Para el profesional de la salud mental, apropiarse de este valioso recurso,  puede hacer la gran diferencia para la población a ser atendida.

CIACEM
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.